domingo, 19 de junio de 2011

reflexión sobre el curso

ERASE UNA VEZ, HACE TRES AÑOS....
Cuando comencé el primer año de carrera, confiaba en que las dificultades se irían superando año tras año, que cada paso sería remontar al anterior.
Tenía fe en que al acabar podría recomponerme y poder pensar que pintaría mejor, o dibujaría mejor, o haría la mejor fotografía… siempre existen obstáculos, y es que los recursos se me acaban, aparecen los bloqueos y las ideas dejan de sucederse en la mente.
Dejo de confiar en que si alguien dice: “ eres de bellas artes, ¿pintas bien?”,  me sienta con la psicológica obligación de asentir. Hay una suave punta de mezquindad en  esos comentarios que dan por hecho que si estas en esta carrera tengas que ser el nuevo cofundador de algún nuevo movimiento pictórico del siglo XXI.
Cuando acaban las preguntas, las presiones... esa ferviente necesidad de complacer a todo el mundo, solo quedas tu, tu contigo mismo y tu soledad, la abrazas pensando que así podrás reflexionar y te ayudara a buscar conclusiones que te ayuden a mejorar a nivel personal, profesional y practico.
Durante este tercer curso, a cada asignatura, cada día y cada mes, he podido ir corroborando que las inseguridades no desaparecen, la limitación sigue presente. Resurge continuamente  la sensación de que algo se escapa, y que al finalizar falta una pieza.... queda incompleto y solo queda la constancia y las ganas que se pone al proyecto.
Es importante este ultimo punto, a nivel personal , es la base de todo. Como podríamos usar de referencia en "la estrategia del fracaso", la constancia es la base natural de todo, el continuo esfuerzo es el cemento de cada idea que se origina. Los errores, son promotores de nuevos proyectos, los fracasos nos invitan a pensar.
Los errores, nos ayudan a sacar conclusiones, potencian la evolución y ayudan a evitar cometerlos de nuevo.  

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